Salidas de Emergencia

18 enero 2006

Durezas y humedades

En el coche nos besamos mucho rato, aún vestidos pero notando nuestras durezas y humedades por encima de la ropa. Ambos deseábamos tocar pieles pero la falta de confianza nos hacía actuar con prudencia.

Llevé mi mano por encima de tu paquete y noté tu polla dura, cargando a la izquierda y queriendo escapar del pantalón. La hiciste palpitar en mi mano con fuerza mientras tocabas mi entrepierna, por debajo de mi falda pero perdiéndote entre los muslos y sin llegar a tocar mi sexo. Recuerdo arrimar mi pubis a tu mano y de nuevo notar tu polla llenarse dentro del pantalón.

Metiste tus dedos tímidamente bajo mi empapada ropa interior y tocaste mis labios con delicadeza, explorando y curioseando con las yemas de tus dedos. Moví ligeramente el pubis sobre tu mano para acelerar tus movimientos y enseguida pillaste el mensaje y comenzaste a portarte bien y moverla con alegría. Mi mano mientras tanto, practicaba frotando arriba y abajo una masturbación sobre tu polla aún guardada.

Desabroché tu pantalón y bajé la cremallera, dejando emerger bajo el boxer de microfibra tu polla totalmente tiesa. La hice asomarse y comprobé lo preciosa que era: tan suave, tan brillante tan perfectamente apetecible. Te seguí masturbando con mi mano mientras te comía la boca y me follaba tu lengua con mis labios al ritmo de los movimientos de tus dedos en mi coño.

Tu mano empezaba a quedarse corta de velocidad y me apetecía que me metieras tu lengua. No te lo podía decir porque no tenía confianza, pero te bajé los pantalones hasta los tobillos mientras tú me subías la falda hasta la cintura y me arrancabas el tanguita.

Te tumbaste en el asiento y me puse sobre tí con mi boca en tu polla y tu boca en mi sexo. Empezamos la competición de lenguas, aguantabas muy bien mis embestidas y me dejabas sin aliento, con la boca llena ahogando mis gemidos de placer. No me rendí a tu placer, me reponía y seguía atacando. Notaba perfectamente cómo parabas tu lengua cuando era yo la que casi te ganaba.

En ese juego, hacías trampas y pasabas tus dedos rozando mi cintura, por mis costados, con suavidad para distraerme y para excitarme aún más. Menos mal que decidí contratacar con una de mis manos en tu perineo para desconcentrarte.

Ibas a terminar pronto, cada vez tenías las pelotas más duras y yo profundizaba más en mi garganta. Tú te vengabas moviendo tu lengua aún más rápido, lubricada por mis jugos.

Empecé a notar que me iba a correr, que iba a "perder" y no quería hacerlo, pero eras tan bueno, cabrón, que me estabas ganando y lo sabías. Tuve que sacar tu polla de mi boca para no ahogarme mientras me corría sobre tí y recibí ese orgasmo mientras la abrazaba entre mis labios recostada sobre tu muslo.

Luego llego tu turno y me puse acurrucada entre tus piernas. Me saqué la camiseta para rozarte con mis tetas la entrepierna. Las agarraste con fuerza con tus manos. Comencé a devorar tu polla sin controlar mi saliva, resbalando hacia tus pelotas, más adentro y más rápido, más rápido... Noté tus sacudidas de placer en mis labios mientras gemías y te corrías sobre mi lengua.

Etiquetas:

Suscríbete:


Salidas de Emergencia


Participa:

Number of online users in last 3 minutes


Cotillea lo que se charla...

Ultimos comentarios:



Créditos

free hit counter javascript




Powered by Blogger
Add to Technorati Favorites