24 septiembre 2006

Juguetes

En un reciente viaje a tierras muy tolerantes con los viejos vicios de la vieja Europa, me aficioné a entrar en los sex shops y en poco tiempo me hice con abundante material, para uso propio y para regalos a amigos y parientes próximos. Son grandes souvenirs, excelentes para quedar bien, muy finos.
El caso es que dí buen uso a algunas maquinitas exploradoras que elevaron mi particular guiness de los records orgásmicos. Mi acompañante estaba profundamente sorprendido y si al comienzo del viaje se cortaba mucho cuando entraba conmigo a los sex shops, en los últimos días él mismo me animaba al consumo compulsivo de productos que hacían las delicias de nuestras noches y siestas.
Sin embargo el artilugio más exquisito fue un regalo, lo que vuelve a ratificarme que el mejor placer no cuesta nada, suele ser de "vardere" (gratis total). Un encantador tendero de esas propicias instalaciones, al final de mi compra me obsequió un pirulí con forma de carajo (pene + huevos).
Era la última noche y estábamos cansados de algunos estragos de distinto signo. Soy tremenda golosa, insaciable caramelicida, y se me ocurrió abrir la piruleta faliforme mientras me quitaba la ropa para acostarme. Chupaba yo con fruición sin darme cuenta de que desde las sombras era observada con profunda delectación. Esa fue la invitación al juego.
Primero una sesión de caricias dulces en mi propio cuerpo, que empezaba a estar caldeado, luego se me ocurrió un juego mejor con el que gratificar a mi acompañante. Chupé el caramelo muy cerca de su pubis, hasta que estuvo bien ensalivado y fuí descargando poco a poco el almibar de mi saliva por su glande y luego por el resto de su polla. Lo unté entero con mis labios hasta que brillaba como las manzanas de la feria.
De vez en cuando hice alguna escapada por sus tetillas que quedaron garrapiñaditas de azúcar con sabor a fresa. Me encanta ver a un hombre así entregado, eso me hace hervir de lujuria, me vuelve loca desenfrenada comprobar que es absolutamente mío en ese momento.
Me retiré un poco a ver mi obra y disfrutar de sus mórbidos temblores y dejé el caramelo de lado. Había una cosa mucho más dulce, mucho más grande y dura esperándome. Me empleé a fondo, chupando y lamiendo toda la superficie untada hasta no dejar nada; ni Grissom con sus CSI hubiera encontrado un átomo de azúcar.
Comer y chupar obteniendo tanto jugo me convirtió en furia desatada y sólo noté que se había corrido por sus jadeos tan intensos, su grito ahogado y profundo, al límite del llanto. Del semen no quedó nada, me lo tragué casi sin darme cuenta.

14 comentarios:

disgresor dijo...

Me ha conmovido, casi hasta el llanto. ¡qué historia más dulce!

Rita Peich dijo...

Y eso de calorías cómo anda???

TERESA dijo...

Hay gente que rechaza el entrar a comprar y utilizar este tipo de cosas(juguetes les llamo yo),a mi personalmente, me gusta utilizarlos ...no siempre ,pero si de tanto en tanto, para ponerle un poquito de dulze a la cosa...para romper la monotonia.El ir a comprarlos es divertido, si utilizas la imaginacion,mientras eliges, el juego pude empezar antes de hosra....

TERESA

celemin dijo...

¿Y así como vamos a hacer la prueba del ADN? ;-P

Peggy dijo...

Pues tienes razon .....yo tengo una teoria , la gente fo...como come , la observacion de años lo corrobora , los hay rapidos que no mastican , los hay caprichosos gourmet ......y tambien las hay golosas ...tambien me incluyo :) kisses

Pervertido dijo...

Yo es que tengo un verdadero problema con el caramelo, es decir un asco tremendo a sentirme pegajoso. No pegajoso por el sudor, sino por el azucar (Un mal amigo decía entre risas que tenía que cuidarme la fobia).

Así que la historia me parece muy sensual, pero vamos, que si me echas caramelo en el cuerpo es posible que como poco blasfeme y como mucho me dé un ataque cataléptico...

P.D.
Nadie es perfecto, joder.

8X

Luces dijo...

Voy a tomar nota:
Disgresor llora, llevar kleenex.
Rita sigue una dieta.
Teresa es una viciosilla de los "gadget" sexuales; intercambiar piezas de la colección.
(Celemin igual trabaja para el csid)
Peggy (esconder los caramelos cuando venga a casa)
Pervertido, no usar pringue en su cama.

David dijo...

Qué gran idea. Pienso ponerla en práctica hoy mismo, ya te contaré...

Nene dijo...

El viaje parece que fue bastante bien, las compras tambien, mira que nos gusta comprar en el extranjero! y si el maphasito de la tienda te regala un dulce... mejor que mejor!

en mi blog he puesto un articulo para "cosas que hacer un fin de semana en un chalet" para ver el vario pinto de las ocurrencias de la muchachada... asi que todo el mundo tiene algo que decir!
gracias!

sernoser dijo...

Camarero!!!....a mi que me pongan lo mismo que ha tomado esta señorita.... ;-)

agua dijo...

si juntamos los dos últimos posts y hacemos un coño de caramelo, ¿se lo comerá si chico?

Samantha dijo...

A mi me encantan los juguetitos... aunque me he encontrado chicos a los que no les hacen mucha gracia y chicas que no lo probarían en la vida, para mi... son geniales!!

PJ dijo...

Muy "dulce" y aterciopelada anécdota.

No sabía de tu afición a los bubaloo....jeje

Herr dijo...

Primera vez que me paso a este blog. Venga, una pajita en dedicatoria a tan hermosa chica y a tan cachondas palabras. Lo del caramelo, pues vale, a mi me va más el frío, hielo, helado, esas cosas...
Saludos y espero verte en mi blog