09 agosto 2005

La máquina de follar

Desde que había leido la Máquina de Follar de Bukowski me había imaginado un millón de veces como sería el sexo con una máquina y poco podía imaginarme que acabaría probandolo.

No fue exactamente una máquina como aquellas, no era ningún sillón con hendiduras
estratégicamente colocadas, no había montículos de silicona que te diesen placer, no había botones que activar ni marchas que regular; era la máquina de la esquina del gimnasio (no sé ni su nombre pero a partir de ahora la llamaré la máquina del placer)sobre la que tantas
veces había sudado.

Allí estaba él con su pantalón de chandal y su camiseta gris estirada, haciendo abdominales como siempre, con su toalla y su botella de agua al lado. Cuantas veces me había imaginado que yo era la botella de donde bebía hasta saciarse.

Empecé a hacer mis ejercicios tratanto de concentrarme y no distraerme con fantasias pero ese día estaba especialmente sexy, no se había afeitado y tenía en los ojos un brillo especial. Acabé mi primera serie y noté que me estaba mirando, tenía los labios ligeramente separados y una vena de color violáceo latía en su cuello; me quedé mirándole mientras sonreía divertida y en unos segundos le tenía a mi lado ofreciéndome su ayuda para bajar aquella maldita barra. Le propuse acabar el circuito juntos y así fue como empezó a corregirme posturas, a rozar mi cuerpo sutilmente primero y con un descaro muy morboso después.

Cuando llegamos a "la máquina de la esquina" ya no quedaba practicamente nadie en el gimnasio, había alguien en el piso de abajo pero allí arriba estábamos solos.

Me tumbé en la máquina y abrí las piernas hasta colocarme correctamente, aquel aparato siempre me había parecido una provocación pero con él allí era mucho más que eso. Empecé la serie y me comentó lo sugerente que era esa postura, le dije que fuese más explícito así
que se agachó hasta quedar a mi altura y me besó. Fue un beso largo y húmedo, nuestras lenguas se movían a un ritmo frenético, quería bajarme de aquella máquina pero no podía porque ya te tenía encima.

Tenía miedo que alguien nos viera pero no quería dejar de besarte y darte tiempo a recapacitar, aquello era una locura pero lo llevaba deseando tanto tiempo que no me importaba. Me apartaste el pelo a un lado y empezaste a chuparme el lóbulo de la oreja mientras con una
mano me pellizcabas los pezones, no sé decirte si aquello era dolor o placer, sea lo que fuere era maravilloso, me los retorcias y yo me retorcía debajo de tí; subías y bajabas con tu lengua por mi cuello pero nunca llegabas más allá de mi clavícula. Me estabas haciendo sufrir, sabías que te deseaba, que estaba loca porque me la metieras y me torturabas con tus caricias, con tus besos, con tus palabras ardientes de deseo. Te incorporaste un momento y aproveché para cambiar de postura, me puse sobre tí y empecé a lamarte los pezones; cuando te los mordí dejaste escapar un gemido que me puso a cien.

Quería hacerte tantas cosas a la vez que no sabía por donde empezar, puse mi cabeza entre tus piernas y bajé un poco el chandal para facilitar las cosas. No había lugar a dudas de que estabas tan excitado como yo, tu sexo estaba tan duro como mis pezones y antes de que me diese tiempo a nada un liquido transparente casi invisible hizo acto de presencia. Me la metí en la boca y empecé a chupártela como si fuese una piruleta mientras te miraba a los ojos, creo que aquello te ponía un montón.

No quedaba nada fuera pero tú segúias empujando mi cabeza como si quisieses que te tragase todo; te movías y gemías como había hecho yo minutos antes; yo seguía chupándotela con deleite, como si fuese un manjar, hasta que noté como te empezaban a dar pequeñas descargas y empezabas a correrte. Me aparté a tiempo de ver cómo tu semilla caía a borbotones sobre el asiento negro, dejando una mancha blanca brillante....

Estaba contenta porque se había cumplido mi fantasia, bueno la mitad pero de la otra mitad ya te encargarías cuando llegásemos a casa...

11 comentarios:

Xineff dijo...

O_O

y???????

(te odio)

Anónimo dijo...

uffffff.......ya quiero leer el desenlace,,,,
;)

Principe de la Lujuria dijo...

vaya, vaya... Me hace interesarme de nuevo por esos sitios de espanto llamados gimnasios...

Cuando he empezado a leer pensaba que hacía referencia a:

http://www.fuckingmachines.com/menu.php

Definitivamente estoy algo descarriado.

Besos Húmedos

Kincaid dijo...

Me gusta el sitio, sobre todo me gusta que por fin seamos las mujeres quienes contamos estas historias.
Saludos

Cora dijo...

¿Así que habrá segunda parte? Me uno a príncipe de la lujuria, estoy por replantearme renovar mi suscripción al gimnasio...

Señorito miau dijo...

La máquina de follar: sin tampax, ni mierdas, ni discusiones.

Qué grande el tito Hank.

Miau.

Gumucia dijo...

Susana, no hay problema que copies es test. y gracias por la visita... nos estamos leyendo
beso

Buttercup 20 dijo...

Yo pensaba que esto sólo ocurría en las películas, pues nada, habrá que apuntarse al gimnasio.

3Fr41N dijo...

Va esto va mejorando..

Humbert dijo...

Lástima que la piruleta durará tan poco. Ya sabes lo que dicen de los tipos que se pasan la vida en el gimnasio...Después no rinden lo que tienen que rendir. De todos modos, sigue con los posts y nos mantienes informad@s.

Una caricia con intención.

bartke dijo...

la máquina de follar, resultó tan humana como el original en el que se inspiró, o quizá más. ¿alguien le asigno sentimientos a las máquinas?, puede que la inteligencia del inventor, en este caso la calentura, confiriese una personalidad propia al instrumento que le hacen ser salvajemente humana.