22 junio 2005

El Profesor III

(NOTA: No he sido capaz de crear la segunda parte del profesor, me enrollaría en demasiadas explicaciones, de personas, situaciones y lugares que llevarían a quitarle el interés por lo menos para mi. Si no la has leído aún, todo empezó aquí)



Mario les ofreció tomar una copa en su casa. Ellas estaban demasiado borrachas y demasiado excitadas por la situación como para negarse a la invitación, además seguían empatadas en la liga del “a quién me cepillo esta noche”.
En el taxi de camino a casa, montaron los tres atrás. Mario, caballeroso, se sentó en medio de ellas, no sabía si buscando la provocación o intentando que aquellos dos fuegos no originaran uno mayor. Lara se acercó a su boca y le ofreció un beso apasionado, mientras le metía la mano por la camisa y acariciaba su torso. Lara noto como los pezones se erectaban con el roce de sus dedos. Mar vió casi perdida la partida, observó como el paquete de Mario comenzaba a crecer y decidió colaborar.
Empezó a tocar disimuladamente su paquete, notando como aquella polla endurecida iba creciendo dentro de aquel pantalón. Desabrochó botones hasta casi liberarla, mientras pudo ver los ojos mosqueados en el retrovisor del taxista que intentó disimular al cruzar su mirada con la mirada de Mar en el espejo. Ella ya tenía la polla en la mano, fuera del boxer. Aquella polla era preciosa, Mar la agarró con su mano y apenas se alcanzaban el pulgar y los otros dedos. Era hermosa y fuerte, cuando la agarró, notó cómo palpitaba en su mano, hinchándose aún más. A Mar literalmente se le caía la baba con aquella joya en sus manos y aunque notaba la mirada inquisidora y morbosilla del taxista sobre sus gestos, fingió que se le caía el bolso y llevó a aquella hermosura hasta el fondo de su garganta. Mario no se esperaba aquello y dejó escapar un gemido de placer. Lara notaba que iba perdiendo puntos, ya que pudo ver toda la jugada, aunque aún seguía apurando aquellos labios gruesos y jugosos. Decidió contraatacar. Cogió la mano de Mario, y la metió por debajo de su falda. Enseguida
Mario pudo notar la humedad de aquel coñito precioso, acogedor y perfectamente depilado. Mario acarició aquellos labios gorditos, que parecían besar sus dedos en cada roce. Lara tuvo que dejar un segundo de besarle para morderle los labios de placer, era su manera especial de decirle que aquello le estaba gustando, pronto em pezó con su lengua a meterla y sacarla de la boca de Mario para incitarle a hacer lo mismo. Cogió su mano y aún la acercó más a su sexo. Ella quería que le acariciara el clítoris, que buscara su perla del placer y le diera un precioso masaje. Mar notaba aquellos movimientos, y siguió comiéndola al ritmo que notaba en la mano de él.
Mario aún tenía una mano libre, la llevó detrás de Mar y comenzó a acariciarle el tatuaje de su cintura y el comienzo de sus nalgas que se anunciaban por el talle bajo del pantalón.
En ese momento el taxi se paró. Los tres abandonaron sus juegos y se incorporaron como niños buenos a los que llaman la atención. “Ya hemos llegado”.

(¿Llegaron demasiado pronto? ¿Hacemos que Mario viva más lejos? ¿Qué te apetece que pase?)

5 comentarios:

Cripema dijo...

Definitivamente Mario vive demasiado cerca..o el taxista iba demasiado deprisa, no se.
Pero buen parón, supongo que subiran a casa de Mario...a tomar una copa... no?

Vincenzo dijo...

es poco sutil tu relato.

laceci dijo...

Sutil? ( Agudo, perspicaz, ingenioso?)
Se aceptan críticas, para eso estamos.
(Hoy debe ser el día de las críticas)

Vincenzo dijo...

No, no.. por que no es sutil me refería a que es muy ditecto. :D
Te agradezco la oferta pero seguro que no podría hacerlo yo mejor (además no me siento nada "erotico" hoy)
Solo era una apreciación personal. Me llamó la atención que una mujer describa estos temas de un modo tan crudo (desnudo, ginecológico..)

agua dijo...

Mario es el hermano del taxista y suben los 4 a su casa, donde le esperan dos compañeros más, y les llenan los agujeros a esas golfas hasta ahogarlas en lefa.
Bueno, oye, es una forma de verlo.