Todo el mundo suele contar sus proezas sexuales pero casi nunca se confiesan los ridículos. Y me consta que los hay porque los que los revelan son "los otros", esos fantasmas a los que una vez les hicimos el favor de acogerlos en nuestro "seno".
Por eso he decidido crear ahora una sección contando mis desventurados lances sexuales, que no tienen mucha chicha, que dan vergüenza ajena, pero que pueden hacer pasar un rato agradable a más de un friki de la cosa.
En los primeros tiempos de mi vida creo que está el típico caso de la pillada jugando a médicos, pero era yo tan pequeña que no recuerdo los detalles y lo morboso son precisamente los detallitos.
Así que me remonto a mi pubertad. ¡Ah la pubertad! esa edad dorada en la que la mitad de los días de la semana te pasaban cosas que te hacían desear no haber nacido. Y no una vez sino cuatro a cinco a lo largo del día, sin olvidar domingos y festivos.
Pues mi confesión humillante es que tenía fantasias sexuales con un cantante que ya entonces no me gustaba nada, lo detestaba, que era blandito y que todas mis amigas tildaban de "mariquita".
Me ponía muchísimo Camilo Sesto....¡qué horrrrrror! y no lo podía evitar.
Por favor confiesa tú una para que se me pase la lacha.
Fantasías y realidades eróticas escritas por cinco mujeres.
Pasa, lee, comenta, ríe, disfruta, sueña, goza, peca, ama, llora, sufre, siente, vive o vete.
Mostrando entradas con la etiqueta Lucex. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lucex. Mostrar todas las entradas
05 noviembre 2006
24 septiembre 2006
Juguetes
En un reciente viaje a tierras muy tolerantes con los viejos vicios de la vieja Europa, me aficioné a entrar en los sex shops y en poco tiempo me hice con abundante material, para uso propio y para regalos a amigos y parientes próximos. Son grandes souvenirs, excelentes para quedar bien, muy finos.
El caso es que dí buen uso a algunas maquinitas exploradoras que elevaron mi particular guiness de los records orgásmicos. Mi acompañante estaba profundamente sorprendido y si al comienzo del viaje se cortaba mucho cuando entraba conmigo a los sex shops, en los últimos días él mismo me animaba al consumo compulsivo de productos que hacían las delicias de nuestras noches y siestas.
Sin embargo el artilugio más exquisito fue un regalo, lo que vuelve a ratificarme que el mejor placer no cuesta nada, suele ser de "vardere" (gratis total). Un encantador tendero de esas propicias instalaciones, al final de mi compra me obsequió un pirulí con forma de carajo (pene + huevos).
Era la última noche y estábamos cansados de algunos estragos de distinto signo. Soy tremenda golosa, insaciable caramelicida, y se me ocurrió abrir la piruleta faliforme mientras me quitaba la ropa para acostarme. Chupaba yo con fruición sin darme cuenta de que desde las sombras era observada con profunda delectación. Esa fue la invitación al juego.
Primero una sesión de caricias dulces en mi propio cuerpo, que empezaba a estar caldeado, luego se me ocurrió un juego mejor con el que gratificar a mi acompañante. Chupé el caramelo muy cerca de su pubis, hasta que estuvo bien ensalivado y fuí descargando poco a poco el almibar de mi saliva por su glande y luego por el resto de su polla. Lo unté entero con mis labios hasta que brillaba como las manzanas de la feria.
De vez en cuando hice alguna escapada por sus tetillas que quedaron garrapiñaditas de azúcar con sabor a fresa. Me encanta ver a un hombre así entregado, eso me hace hervir de lujuria, me vuelve loca desenfrenada comprobar que es absolutamente mío en ese momento.
Me retiré un poco a ver mi obra y disfrutar de sus mórbidos temblores y dejé el caramelo de lado. Había una cosa mucho más dulce, mucho más grande y dura esperándome. Me empleé a fondo, chupando y lamiendo toda la superficie untada hasta no dejar nada; ni Grissom con sus CSI hubiera encontrado un átomo de azúcar.
Comer y chupar obteniendo tanto jugo me convirtió en furia desatada y sólo noté que se había corrido por sus jadeos tan intensos, su grito ahogado y profundo, al límite del llanto. Del semen no quedó nada, me lo tragué casi sin darme cuenta.
El caso es que dí buen uso a algunas maquinitas exploradoras que elevaron mi particular guiness de los records orgásmicos. Mi acompañante estaba profundamente sorprendido y si al comienzo del viaje se cortaba mucho cuando entraba conmigo a los sex shops, en los últimos días él mismo me animaba al consumo compulsivo de productos que hacían las delicias de nuestras noches y siestas.
Sin embargo el artilugio más exquisito fue un regalo, lo que vuelve a ratificarme que el mejor placer no cuesta nada, suele ser de "vardere" (gratis total). Un encantador tendero de esas propicias instalaciones, al final de mi compra me obsequió un pirulí con forma de carajo (pene + huevos).
Era la última noche y estábamos cansados de algunos estragos de distinto signo. Soy tremenda golosa, insaciable caramelicida, y se me ocurrió abrir la piruleta faliforme mientras me quitaba la ropa para acostarme. Chupaba yo con fruición sin darme cuenta de que desde las sombras era observada con profunda delectación. Esa fue la invitación al juego.
Primero una sesión de caricias dulces en mi propio cuerpo, que empezaba a estar caldeado, luego se me ocurrió un juego mejor con el que gratificar a mi acompañante. Chupé el caramelo muy cerca de su pubis, hasta que estuvo bien ensalivado y fuí descargando poco a poco el almibar de mi saliva por su glande y luego por el resto de su polla. Lo unté entero con mis labios hasta que brillaba como las manzanas de la feria.
De vez en cuando hice alguna escapada por sus tetillas que quedaron garrapiñaditas de azúcar con sabor a fresa. Me encanta ver a un hombre así entregado, eso me hace hervir de lujuria, me vuelve loca desenfrenada comprobar que es absolutamente mío en ese momento.
Me retiré un poco a ver mi obra y disfrutar de sus mórbidos temblores y dejé el caramelo de lado. Había una cosa mucho más dulce, mucho más grande y dura esperándome. Me empleé a fondo, chupando y lamiendo toda la superficie untada hasta no dejar nada; ni Grissom con sus CSI hubiera encontrado un átomo de azúcar.
Comer y chupar obteniendo tanto jugo me convirtió en furia desatada y sólo noté que se había corrido por sus jadeos tan intensos, su grito ahogado y profundo, al límite del llanto. Del semen no quedó nada, me lo tragué casi sin darme cuenta.
29 junio 2006
Cosas raras
Como visito muchas web extrañas, a veces me encuentro con cosas verdaderamente asombrosas. Existen las joyas eróticas y hay una que me gusta especialmente: El diapasón (el enlace es de un video de cómo ponérselo), es una especie de imperdible de plata que deja expuestos y excitados los labios menores y el clítoris. Sin duda una delicadeza para la estimulación erótica.
Aquí varias galerías de fotos con chicas muy potentes:
Una rubia, otra rubia.
Una morena.
A mí me parece que debe proporcionar un placer exquisito, aunque esa joya si no la puedo probar, comprobar con mis propias aletillas, no la compraría. No sé yo si se podría devolver la deliciosa y cara bisutería si resultara que el diapasón no extrajera notas afinadas de mi instrumento, aunque morboso es en extremo.
Luego hay unas bellezas metálicas de otro tipo, para exquisitos de la Dominación/sumisión. A mí me parecen espléndidas obras de arte y la página web es magnífica.
Por último aquí os dejo una animación de chinos (en realidad japoneses) muy simpática.
Aquí varias galerías de fotos con chicas muy potentes:
Una rubia, otra rubia.
Una morena.
A mí me parece que debe proporcionar un placer exquisito, aunque esa joya si no la puedo probar, comprobar con mis propias aletillas, no la compraría. No sé yo si se podría devolver la deliciosa y cara bisutería si resultara que el diapasón no extrajera notas afinadas de mi instrumento, aunque morboso es en extremo.
Luego hay unas bellezas metálicas de otro tipo, para exquisitos de la Dominación/sumisión. A mí me parecen espléndidas obras de arte y la página web es magnífica.
Por último aquí os dejo una animación de chinos (en realidad japoneses) muy simpática.
27 junio 2006
Íntimas humedades
Me gusta la humedad de los sexos, sobre todo la polla cuando gotea.
Recuerdo la primera vez que mojé mis bragas, y me refiero a dejarlas empapadas, que fue cuando el niño que me gustaba me cogió la mano por primera vez. Yo era tan inocente y tan romántica que no podía entender qué era lo que le pasaba a mi cuerpo.
Después mis humedades se han vuelto normales...aunque en realidad yo no tengo muy claro qué es eso de normal. Conozco a chicas que tienen que cambiarse el salvaslip cada muy poco tiempo porque su humedad es permanente, cada día, todos los días de la semana; y otras muchas tienen que usar algunos fluídos farmacéuticos para practicar con solvencia el sexo, porque el "ensalivamiento vaginal" no se produce cuando ellas quieren.
Lo que me maravilla de verdad en esta cosa de la liquidez es la eyaculación femenina, he visto algunas fotos y me he quedado perpleja, lo de los tíos es nada comparado con ese manantial. Algunos amigos me han contado sus experiencias con chicas que rompen aguas cuando se corren, y se sentían muy orgullosos de su hazaña, aunque yo no tengo muy claro a quién se debe el mérito de esa clara faena.
Tengo que confesar que a mí no me ha pasado nunca, por mucha humedad que pueda soltar durante el orgasmo esa lluvia que se ve en algunos vídeos es asombrosa. He encontrado un lugar en donde nos ofrecen técnicas para que podamos estimularnos y ver nuestra eyaculación.
Recuerdo la primera vez que mojé mis bragas, y me refiero a dejarlas empapadas, que fue cuando el niño que me gustaba me cogió la mano por primera vez. Yo era tan inocente y tan romántica que no podía entender qué era lo que le pasaba a mi cuerpo.
Después mis humedades se han vuelto normales...aunque en realidad yo no tengo muy claro qué es eso de normal. Conozco a chicas que tienen que cambiarse el salvaslip cada muy poco tiempo porque su humedad es permanente, cada día, todos los días de la semana; y otras muchas tienen que usar algunos fluídos farmacéuticos para practicar con solvencia el sexo, porque el "ensalivamiento vaginal" no se produce cuando ellas quieren.
Lo que me maravilla de verdad en esta cosa de la liquidez es la eyaculación femenina, he visto algunas fotos y me he quedado perpleja, lo de los tíos es nada comparado con ese manantial. Algunos amigos me han contado sus experiencias con chicas que rompen aguas cuando se corren, y se sentían muy orgullosos de su hazaña, aunque yo no tengo muy claro a quién se debe el mérito de esa clara faena.
Tengo que confesar que a mí no me ha pasado nunca, por mucha humedad que pueda soltar durante el orgasmo esa lluvia que se ve en algunos vídeos es asombrosa. He encontrado un lugar en donde nos ofrecen técnicas para que podamos estimularnos y ver nuestra eyaculación.
23 junio 2006
Consulta: reacciones ante el orgasmo
Nos han mandado esta carta:
"Hola chicas, os quería hacer una pregunta, por curiosidad, a ver si podeis hacer una escuesta o algo similar. Hace unos días me pasó algo que nunca en todos mis años me había pasado. El fin de semana pasado, en fin, estaba con una chica, y bueno, me pasó que acabamos follando, que no es algo que me pase muy a menudo, pero esta vez me pasó que en el momento del orgasmo, justo antes de eyacular, me vinieron unos temblores y escalofrios por todo el cuerpo, algo exagerados, tanto que hasta ella me pregunto que me pasaba. Y bueno, a pesar de eso, el polvo fue normalito, nada exagerado, solo eso. ¿es normal esto que me ha pasado? ¿le ha ocurrido a alguien mas alguna vez? ".
Contesto desde mi modesta experiencia y opinión:
No sé si eres grueso o delgado, si habías comido antes o no; como parece que esto te ha pasado sólo una vez podría deberse a que en el momento de correrte toda la sangre se va a la zona pélvica y hayas tenido una reacción parecida al previo de una lipotimia. No sé si te acuerdas que la Preysler se desmayaba...y era por la misma reacción, probablemente la tensión baja y al acumularse la sangre no riega lo bastante el cerebro y eso, que te da un yuyu.
Personalmente puedo decir que me ha pasado casi de todo, involuntariamente, sin poderlo controlar: He llorado, me he reido que no podía más, me han dado arcadas, me he incorporado de golpe, casi me ha dado una lipotimia, me he meado de gusto...y una vez ladré, lo juro, pegué un ladrido...jajajajjaja se puede decir que como una perra.
"Hola chicas, os quería hacer una pregunta, por curiosidad, a ver si podeis hacer una escuesta o algo similar. Hace unos días me pasó algo que nunca en todos mis años me había pasado. El fin de semana pasado, en fin, estaba con una chica, y bueno, me pasó que acabamos follando, que no es algo que me pase muy a menudo, pero esta vez me pasó que en el momento del orgasmo, justo antes de eyacular, me vinieron unos temblores y escalofrios por todo el cuerpo, algo exagerados, tanto que hasta ella me pregunto que me pasaba. Y bueno, a pesar de eso, el polvo fue normalito, nada exagerado, solo eso. ¿es normal esto que me ha pasado? ¿le ha ocurrido a alguien mas alguna vez? ".
Contesto desde mi modesta experiencia y opinión:
No sé si eres grueso o delgado, si habías comido antes o no; como parece que esto te ha pasado sólo una vez podría deberse a que en el momento de correrte toda la sangre se va a la zona pélvica y hayas tenido una reacción parecida al previo de una lipotimia. No sé si te acuerdas que la Preysler se desmayaba...y era por la misma reacción, probablemente la tensión baja y al acumularse la sangre no riega lo bastante el cerebro y eso, que te da un yuyu.
Personalmente puedo decir que me ha pasado casi de todo, involuntariamente, sin poderlo controlar: He llorado, me he reido que no podía más, me han dado arcadas, me he incorporado de golpe, casi me ha dado una lipotimia, me he meado de gusto...y una vez ladré, lo juro, pegué un ladrido...jajajajjaja se puede decir que como una perra.
20 junio 2006
Fetichismo
Hace poco alguien me ha escrito al correo electónico pidiéndome unas tangas usadas, que no es lo mismo que unas bragas sucias como ya podrán imaginar. Me reí mucho porque me sorprendió la solicitud anónima y sobre todo porque en lo que va de año ya son tres los que solicitan un artículo tan raro, aunque las otras dos no son anónimos.
Me hace gracia el fetichismo, porque los fetichistas suelen ser consumados adoradores de mujeres, eso sí, inconstantes como la mayoría de los hombres.
Suelo cuidarme en lo que me pongo debajo de la ropa, me gusta, me hace sentir sexy; últimamente me encanta el estilo de Dita Von Teese, de pin up de los años cincuenta, aunque su pelo negro sea de bote. Esta chica es la novia de Marilyn Manson, que tiene pinta de ser sumiso y fetichista, además de que ser un hombre muy inteligente. Por cierto ¿alguien puede confirmarme ese mito urbano de que este cantante es en realidad el amigo gafitas del chico de "Aquellos maravillosos años"?
Hay fetichismos encantadores a los que se apuntarían todos los chicos que pasan por aquí...y algunas chicas mironas, por ejemplo el "Upskirt", falditas levantadas, posturitas donde se ven las braguitas, descuidos...En esta página hay fotos deliciosas.

Luego está todo lo que se puede hacer con el pie y las piernas, jugar con los zapatos (shoes dangling), masturbar a pie descalzo, pisar ciertas partes, destrozar medias, subirlas, sacar cositas por el enrejado...Impresionate el juego que dan.
Otro día sigo con más historias excitantes.
Me hace gracia el fetichismo, porque los fetichistas suelen ser consumados adoradores de mujeres, eso sí, inconstantes como la mayoría de los hombres.
Suelo cuidarme en lo que me pongo debajo de la ropa, me gusta, me hace sentir sexy; últimamente me encanta el estilo de Dita Von Teese, de pin up de los años cincuenta, aunque su pelo negro sea de bote. Esta chica es la novia de Marilyn Manson, que tiene pinta de ser sumiso y fetichista, además de que ser un hombre muy inteligente. Por cierto ¿alguien puede confirmarme ese mito urbano de que este cantante es en realidad el amigo gafitas del chico de "Aquellos maravillosos años"?
Hay fetichismos encantadores a los que se apuntarían todos los chicos que pasan por aquí...y algunas chicas mironas, por ejemplo el "Upskirt", falditas levantadas, posturitas donde se ven las braguitas, descuidos...En esta página hay fotos deliciosas.

Luego está todo lo que se puede hacer con el pie y las piernas, jugar con los zapatos (shoes dangling), masturbar a pie descalzo, pisar ciertas partes, destrozar medias, subirlas, sacar cositas por el enrejado...Impresionate el juego que dan.
Otro día sigo con más historias excitantes.
13 junio 2006
Masturbación y otras hierbas
( o )( o )
Una de las cosas que menos me gustan de las pelis porno es que las tías no se corren, parece que disfrutan, pero como son muy cansinas, todo el día pimpam pimpam con lo mismo, pues esos "ayes" que hacen se ven afectados y falsos. En los videos domésticos tampoco se ven a las tías correrse, más que cuando se masturban y a veces no se nota porque son poco expresivas o porque no lo logran. Hay un video doméstico que me gusta especialmente porque es real, nada de aparatos, solo las manos estimulando el clítoris, la vagina y el ano, todo un clásico y se reconoce una en los movimientos, no es un engaño ni una simulación.Yo sólo he visto a otra mujer tener orgasmos, me refiero en vivo, y realmente no tiene nada que ver con lo expresiva que soy yo. No me atrevo a hablar de intensidades en cuanto al placer físico, no sé si se han inventado medidores de eso (igual los hay), y es complicado medir la intensidad de los orgasmos en función de los gritos y jadeos, lo que sí pasa es que resulta muy agradable saberlo, que las expresiones en sexo incrementan la pasión y el goce.
En estas vueltas que doy por internet en los últimos tiempos he visto un blog francés en el que algunas mujeres cuentan sus experiencias masturbatorias e incluso se fotografían, me encanta.
Algunas dicen que prefieren hacérselo ellas porque tienen miedo de las relaciones con gente que no sabe complacerlas (las más jóvenes) y otras (más maduras) dicen que recurren a la masturbación como un medio de sustituir una relación que en ese momento no pueden tener.
Otro blog que me ha parecido interesante para nuestras salidas y amigas próximas es el Blog del sujetador; se publican en cada entrada fotos de lectoras en sostén, tentada he estado de mandar la mía (¿o quizá lo hice?).
24 mayo 2006
Por la blogosfera y más allá.
Como ya no tengo blog me dedico mucho a marear la perdiz visitando sitios guarros, como el 80% de los usuarios de internet por mucho que digan que buscan música, compran vuelos de avión o leen periódicos digitales. Que no digo yo que la peña no haga esas cosas, pero mayormente nos dedicamos a darle al ojo con todo lo que más nos "pone". Bueno, yo por lo menos lo hago en bastantes ocasiones. Y como tengo asociada la pornografía "al París de la Francia" por diversas razones muy prolijas de explicar, me muevo por los blogs franchutes.
En esas visitas a lugares de perdición me he encontrado con un curioso blog. El tipo es un francés que se fotografía...más bien fotografía sa bite (su polla, que luego la gente me echa la bronca por decir tacos) en diversos estados, antes o después del orgasmo, al amanecer, cuando se encuentra a su vecina...etc, lo que escribe es corto, aunque está en francés, pero parece un tipo inteligente y con sentido del humor.
Me seduce este ejercicio deshinibido de narcisismo, y quien esté libre de ese pecado que tire la primera piedra, que esto de la blogosfera es un vivero de narcisos.
Pero lo que más me llamó la atención es que en uno de sus gráficos posts decía que se había corrido sin tocarse. Eso me flipó porque a mí no me pasa, quiero decir yo me corro sin tocarme en sueños, pero nunca cuando estoy despierta.
¿Le pasa a mucha gente esto de correrse sin tocarse? Chicos y chicas ¿qué aportáis?
Por cierto, a ver cuándo un chico se anima a hacer algo parecido por estos pagos y nos lo cuenta.
Cuando encuentre más sitios raritos de esos que a mí me gustan los postearé aquí.
En esas visitas a lugares de perdición me he encontrado con un curioso blog. El tipo es un francés que se fotografía...más bien fotografía sa bite (su polla, que luego la gente me echa la bronca por decir tacos) en diversos estados, antes o después del orgasmo, al amanecer, cuando se encuentra a su vecina...etc, lo que escribe es corto, aunque está en francés, pero parece un tipo inteligente y con sentido del humor.
Me seduce este ejercicio deshinibido de narcisismo, y quien esté libre de ese pecado que tire la primera piedra, que esto de la blogosfera es un vivero de narcisos.
Pero lo que más me llamó la atención es que en uno de sus gráficos posts decía que se había corrido sin tocarse. Eso me flipó porque a mí no me pasa, quiero decir yo me corro sin tocarme en sueños, pero nunca cuando estoy despierta.
¿Le pasa a mucha gente esto de correrse sin tocarse? Chicos y chicas ¿qué aportáis?
Por cierto, a ver cuándo un chico se anima a hacer algo parecido por estos pagos y nos lo cuenta.
Cuando encuentre más sitios raritos de esos que a mí me gustan los postearé aquí.
21 abril 2006
a debate
Decía en uno de sus comentarios Pervertido que el órgano sexual masculino es más feo que el femenino.
Es un viejo debate éste, en algunas ocasiones lo he discutido con amigas y ellas estaban de acuerdo en decir que es feo, alguna incluso lo tachó de horroroso, yo creo lo contrario. Nó sé si es por miedo o por guardar las formas políticamente correctas pero ellas decían que "lo de los hombres era feo", ¿será por miedo?. A mi no me gustan nada los pliegues y repliegues de la "cosa" femenina.
Mucho mejor un pene, y más si me gusta su dueño, mil veces mejor que un coño y creo que no soy falócrata. Tienen tanta diversidad y matices: color, textura, olor, sabor, forma, inclinación, calibre, longitud, estuchados o sin ellos...Y eso sin entrar en el detalle de sus instintivas reacciones...
Ummmmmm
Es un viejo debate éste, en algunas ocasiones lo he discutido con amigas y ellas estaban de acuerdo en decir que es feo, alguna incluso lo tachó de horroroso, yo creo lo contrario. Nó sé si es por miedo o por guardar las formas políticamente correctas pero ellas decían que "lo de los hombres era feo", ¿será por miedo?. A mi no me gustan nada los pliegues y repliegues de la "cosa" femenina.
Mucho mejor un pene, y más si me gusta su dueño, mil veces mejor que un coño y creo que no soy falócrata. Tienen tanta diversidad y matices: color, textura, olor, sabor, forma, inclinación, calibre, longitud, estuchados o sin ellos...Y eso sin entrar en el detalle de sus instintivas reacciones...
Ummmmmm
18 abril 2006
¿y si no quiero?
No tenía que haberlo hecho pero ya era tarde. Desnuda sobre la cama y mis manos dentro de las suyas, cautivas, pequeñas, encerradas, no podía moverme y luchaba por levantarme, irme lejos. No hizo nada, salvo estar así, su piel sobre la mía, apretándome y me miraba, no a los ojos, sino que recorría, deteniéndose, la desnudez que desde su postura se me veía; sólo disfrutaba viéndome, no quería comunicarme nada con sus ojos ni verse reflejado en ellos, no le interesaba que me meciera en su mirada o que nos imantáramos con un deseo que se desbordara por los párpados.
Subió sus manos y las mías se fueron dentro, perdidas con las suyas y con un ágil movimiento las apresó con su derecha dejando la izquierda libre. Y entonces me giró, y recorrió con la palma abierta toda mi espalda y yo sabía así cuáles eran los límites, las suaves fronteras de mi piel. Entonces me mordió, la nuca, los hombros, la curva de la espalda, las caderas, se soltaron mis manos y yo le dejaba hacer completamente entregada, drogada de sexo y muda de asombro. Me fue hablando bajito al oído yo no sé qué cosas de la fuente, de mi sexo, del hueco de mi brazo, de la sola cosa que yo debería comer, y yo respondía con ruidos sordos, palabras inarticuladas como de borracha, que se me escapaban sin querer y que subían más y más mi calentura. Creo que perdí el control cuando levanté la grupa, separé las rodillas y me movía a compás de un ritmo íntimo que latía en mis venas. No hizo nada, prefería mirarme y ver cómo le suplicaba mientras me sonreía guasón. Por eso me volví y le pegué en el pecho y le grité al oído…entonces se reía y le comí la risa desde el labio de abajo y con la lengua relamía los restos que se le escapaban por los bordes. Él me contestó mordiendo mi barbilla, el cuello y los dedos. Volvió a mi espalda, se abrió paso y me cabalgó como a una yegua mansa.
Subió sus manos y las mías se fueron dentro, perdidas con las suyas y con un ágil movimiento las apresó con su derecha dejando la izquierda libre. Y entonces me giró, y recorrió con la palma abierta toda mi espalda y yo sabía así cuáles eran los límites, las suaves fronteras de mi piel. Entonces me mordió, la nuca, los hombros, la curva de la espalda, las caderas, se soltaron mis manos y yo le dejaba hacer completamente entregada, drogada de sexo y muda de asombro. Me fue hablando bajito al oído yo no sé qué cosas de la fuente, de mi sexo, del hueco de mi brazo, de la sola cosa que yo debería comer, y yo respondía con ruidos sordos, palabras inarticuladas como de borracha, que se me escapaban sin querer y que subían más y más mi calentura. Creo que perdí el control cuando levanté la grupa, separé las rodillas y me movía a compás de un ritmo íntimo que latía en mis venas. No hizo nada, prefería mirarme y ver cómo le suplicaba mientras me sonreía guasón. Por eso me volví y le pegué en el pecho y le grité al oído…entonces se reía y le comí la risa desde el labio de abajo y con la lengua relamía los restos que se le escapaban por los bordes. Él me contestó mordiendo mi barbilla, el cuello y los dedos. Volvió a mi espalda, se abrió paso y me cabalgó como a una yegua mansa.
24 marzo 2006
mientras me masturbo
Yo descubrí muy tarde eso de la masturbación, en fin, quiero decir que yo movía mis caderas contra la piel de la cama hasta ponerme colorada como la amapola...pero no llegaba a estallar desgraciadamente. Lo hacía por instinto porque nadie me habló jamás de que existiera masturbación femenina...(aunque de la del sexo opuesto lo sabía casi todo) y eso que recuerdo algunos juegos solitarios a los que me dedicaba cuando aún no había cumplido cinco añitos.
La primera vez que me explicaron que las mujeres se masturbaban fue cuando pregunté por qué estaba mal visto que las chicas cruzaran las piernas en las iglesias...alguien, supongo que con una mente ricamente morbosa, me dijo que si cruzaban las piernas podían moverse de adelante a atrás y, adquiriendo un cierto ritmo, llegar al orgasmo. !Ah¡ caramba qué mundo prohibido me acababan de abrir, insólito, indecente, increíble...inacabable.
Me pareció el colmo lo de hacerlo durante la misa, y luego he visto que hacerlo en determinados lugares sin que nadie se aperciba o sólo lo capte la persona indicada es un juego sumamente divertido.
En el cine, por ejemplo...
Y tú ¿cuál ha sido tu sitio más insólito?
(Ceci, tú no contestes que no sabes :P)
La primera vez que me explicaron que las mujeres se masturbaban fue cuando pregunté por qué estaba mal visto que las chicas cruzaran las piernas en las iglesias...alguien, supongo que con una mente ricamente morbosa, me dijo que si cruzaban las piernas podían moverse de adelante a atrás y, adquiriendo un cierto ritmo, llegar al orgasmo. !Ah¡ caramba qué mundo prohibido me acababan de abrir, insólito, indecente, increíble...inacabable.
Me pareció el colmo lo de hacerlo durante la misa, y luego he visto que hacerlo en determinados lugares sin que nadie se aperciba o sólo lo capte la persona indicada es un juego sumamente divertido.
En el cine, por ejemplo...
Y tú ¿cuál ha sido tu sitio más insólito?
(Ceci, tú no contestes que no sabes :P)
28 febrero 2006
Dudas
Discutía el otro día sobre la diferencia en el término Loba o Zorra, al margen de que se usan habitualmente como términos despectivos y a veces humillantes, yo quiero intentar llenarlos de otro contenido, más libre y sensual. Ahí van mis definiciones, ¿cuál sería la vuestra?
Loba, dícese de la mujer seductora que mira con hambre y está preparada para comerte en cualquier momento, dándote con ello la alegría de tu vida.
Zorra, dícese de la chavalita que indica, con su actitud, que puedes comértela cuando gustes.
Qué tipo te gusta más, con cuál te identificas tú.
Ceci, ya sé cuál eres - ;)
Loba, dícese de la mujer seductora que mira con hambre y está preparada para comerte en cualquier momento, dándote con ello la alegría de tu vida.
Zorra, dícese de la chavalita que indica, con su actitud, que puedes comértela cuando gustes.
Qué tipo te gusta más, con cuál te identificas tú.
Ceci, ya sé cuál eres - ;)
04 febrero 2006
A veces
A veces pasa que no son necesarios los preliminares porque esos deberes se hicieron durante largas noches de apetito insatisfecho. Ocurre que vas por la calle y tienes que parar mientras caminas porque sientes un puñal abrirte en dos, un harakiri de deseo incontrolado, que hiere desde el ombligo hasta inmovilizar las piernas. Hay que parar y ahogar un gemido, respirando apenas, boqueando como un pez fuera del agua...maldices, juras y puteas lamentando que tu imaginación te asalte en los momentos más inesperados.
Por eso cuando le encuentras cara a cara y sabes que el tiempo huye rápido, que no hay lugar ni opción para otra cosa, devoras la carne sin pensar en aperitivos tiernos, sensuales o dulces.
La ropa desabrochada, a medio quitar lo imprescindible para hacer posible la intimidad. Le oigo respirar trabajosamente mientras lucha por clavarme, soltar un sonido grave y animal cuando encuentra calor entre mis piernas, empujando un suspiro intenso que penetra mis poros, abriendo la carne y los sentidos.
Estamos atados por la cintura, las piernas entrelazadas, vientre con vientre, moviéndonos despacio, torsiones de serpientes que levantan en círculos concéntricos mareas de placer. Huyo de su abrazo con mis brazos, buscando amarres, puntos de apoyo, alas que me desaten, pero me persigue y se arrastra sobre mí con jadeos entrecortados sobre el pecho, junto a mi oreja, contra mi cuello. Y cierro los ojos porque todo se va a derrumbar, sé que grito y que con sus labios me cierra la boca, me muerde la voz por donde escapan vibrando todos los gestos de mi muerte. Me estiro tanto y tanto que me convierto en látigo, y sé que las tremendas convulsiones de mi sexo aspiran su polla hasta el límite infinito de su orgasmo, de su voz, ahora quebrada y dura, que me grita con desesperación su deseo, su pasión, que me jura que no puede acabarse en esto.
Por eso cuando le encuentras cara a cara y sabes que el tiempo huye rápido, que no hay lugar ni opción para otra cosa, devoras la carne sin pensar en aperitivos tiernos, sensuales o dulces.
La ropa desabrochada, a medio quitar lo imprescindible para hacer posible la intimidad. Le oigo respirar trabajosamente mientras lucha por clavarme, soltar un sonido grave y animal cuando encuentra calor entre mis piernas, empujando un suspiro intenso que penetra mis poros, abriendo la carne y los sentidos.
Estamos atados por la cintura, las piernas entrelazadas, vientre con vientre, moviéndonos despacio, torsiones de serpientes que levantan en círculos concéntricos mareas de placer. Huyo de su abrazo con mis brazos, buscando amarres, puntos de apoyo, alas que me desaten, pero me persigue y se arrastra sobre mí con jadeos entrecortados sobre el pecho, junto a mi oreja, contra mi cuello. Y cierro los ojos porque todo se va a derrumbar, sé que grito y que con sus labios me cierra la boca, me muerde la voz por donde escapan vibrando todos los gestos de mi muerte. Me estiro tanto y tanto que me convierto en látigo, y sé que las tremendas convulsiones de mi sexo aspiran su polla hasta el límite infinito de su orgasmo, de su voz, ahora quebrada y dura, que me grita con desesperación su deseo, su pasión, que me jura que no puede acabarse en esto.
29 enero 2006
Todo lo que nunca me atreví a preguntar sobre sexo
Aprovecho la ocasión de estar ante tan buen foro de damas y caballeros para hacer algunas preguntas pertinentes y otras más impertinentes con la desfachatez que me caracteriza:
1º) Es cierto que a todos los hombres les pone el lefazo en la cara de la chica? y si es así ¿por qué?.
2º) ¿Son todos los hombres universalmente voyeures de pseudolesbianas en acción?
3º) Una vez conquistada la plaza...¿por qué se pierde el interés? (cuando se pierde quiero decir)
4º) ¿Es una moda universal y permanente que los hombres ahora se autoproclamen todos como lesbianos y se pasen horas interminables en prolegómenos? ¿Qué pasó con el aquí te pillo aquí te mato?
5º) ¿Acompleja siempre un tamaño pequeño de pene?
(Prometo escribir en la próxima una escena muy tórrida que tengo ya casi plasmada, palabrita, pero Ceci, me tienes que enseñar a colgar fotos aquí, aprovecho también para dejar claro que yo no era la chica alta con tan buena pinta de en medio entre lacrizti y laceci, más quisiera yo, eso sí, soy la de la camiseta mojada, algo es algo.)
1º) Es cierto que a todos los hombres les pone el lefazo en la cara de la chica? y si es así ¿por qué?.
2º) ¿Son todos los hombres universalmente voyeures de pseudolesbianas en acción?
3º) Una vez conquistada la plaza...¿por qué se pierde el interés? (cuando se pierde quiero decir)
4º) ¿Es una moda universal y permanente que los hombres ahora se autoproclamen todos como lesbianos y se pasen horas interminables en prolegómenos? ¿Qué pasó con el aquí te pillo aquí te mato?
5º) ¿Acompleja siempre un tamaño pequeño de pene?
(Prometo escribir en la próxima una escena muy tórrida que tengo ya casi plasmada, palabrita, pero Ceci, me tienes que enseñar a colgar fotos aquí, aprovecho también para dejar claro que yo no era la chica alta con tan buena pinta de en medio entre lacrizti y laceci, más quisiera yo, eso sí, soy la de la camiseta mojada, algo es algo.)
21 octubre 2005
Hablar en sexo
Me gusta saber qué dicen los hombre durante el sexo, aunque la situación se puede dividir en tres etapas:
Antes: creo que hay un juego, un cortejo que, sin tener que llegar a ningún compromiso emocional, debe calentar motores y es tan importante como las caricias.
Durante: aquí hay un tiempo para cada cosa y cada persona. Al margen de cierta concentración que requiere de silencio, no estarían nada mal algunas palabras, que sobre todo enciendan.
Después: es potestativo, depende de lo agotado que se esté, pero nada como juntar la piel para que surja la complicidad y la conversación...aunque a veces se larga más de la cuenta con gente que apenas conoces.
A mí lo que me interesa de verdad es lo que los hombres dicen durante todo el trajín. Me temo que de los hombres me fascina todo, los pequeños y morbosos detalles; desde el momento en que al besarte se les pone dura, si se les arruga los pezoncillos al tocarlos, si notas la humedad de su polla en el muslo, el sabor de su piel, los pequeños ruiditos de goce, o de los gemidos, las expresiones que se escapan sin querer. Así que por favor, por favor, por favor...soltad aquí todo lo que sepáis, los chicos lo suyo y las chicas lo que más les haya puesto de un tío.
A mí hubo una vez que me encantó un: míra, míra que hasta se me cae la baba...ummmmm me lo hubiera comido entero, porque se le caía de verdad.
Venga ánimo.
Antes: creo que hay un juego, un cortejo que, sin tener que llegar a ningún compromiso emocional, debe calentar motores y es tan importante como las caricias.
Durante: aquí hay un tiempo para cada cosa y cada persona. Al margen de cierta concentración que requiere de silencio, no estarían nada mal algunas palabras, que sobre todo enciendan.
Después: es potestativo, depende de lo agotado que se esté, pero nada como juntar la piel para que surja la complicidad y la conversación...aunque a veces se larga más de la cuenta con gente que apenas conoces.
A mí lo que me interesa de verdad es lo que los hombres dicen durante todo el trajín. Me temo que de los hombres me fascina todo, los pequeños y morbosos detalles; desde el momento en que al besarte se les pone dura, si se les arruga los pezoncillos al tocarlos, si notas la humedad de su polla en el muslo, el sabor de su piel, los pequeños ruiditos de goce, o de los gemidos, las expresiones que se escapan sin querer. Así que por favor, por favor, por favor...soltad aquí todo lo que sepáis, los chicos lo suyo y las chicas lo que más les haya puesto de un tío.
A mí hubo una vez que me encantó un: míra, míra que hasta se me cae la baba...ummmmm me lo hubiera comido entero, porque se le caía de verdad.
Venga ánimo.
07 octubre 2005
Más de alegrías
Continuando con el filón de Susana (me encantó este último post, es muy sugerente) se me ha ocurrido contar una de esas situaciones que te dan alegría y cierto impulso sensual...y sexual, por qué no decirlo.
Situémonos en un avión, un viaje transoceánico. Tengo debilidad por cierto tipo de hombres (en realidad pueden cambiar en función de no sé exactamente qué): altos, delgados, de pelo rapado y de piel negra. A mi derecha el asiento estaba vacío y la azafata tuvo la gentileza, loado sean todos los celestinos del universo, de decirle al pasajero de atrás que ocupara ese hueco a mi costado. Pareció enfurruñarse, el muy desgraciado, ¡pero si detrás sólo había señores mayores!...y yo estoy de mejor ver que esos fulanos.
Por tanto le miré con distancia y me enfrasqué en mi libro. Él se sentó, estrujando sus larguísimas piernas contra el asiento de delante, y también empezó a manosear su novela policíaca, en inglés.
Nada habría pasado si no fuera por el frío que hace en los malditos aviones. Enseguida abrí el precinto de la manta y me tapé tanto como pude, sacando un par de dedos para sostener el libro. Durante los primeros momentos la gente me miraba con asombro, incluído mi vecino de vuelo, pero a medida que el frío se fue extendiendo no faltó ni una sola manta por sacar. Todos arropaditos... él también, y decidió echar una cabezadita embozado hasta la cintura.
Gracias a eso pude observarle mejor.
Aislado del resto del pasaje en un sopor ligero me asombraba que en unos segundos su cuerpo hubiera conseguido la languidez del sueño, serena y constante que me transmitía, sin poder evitarlo, una intensa y sensual calma. De su cuerpo iba emanando, despacio, su olor personal, que me llegaba a rachas de la respiración. Era limpio, cálido, y agradable. Teníe una piel tersa, con cierto brillo de seda y una tonalidad como de cuero quemado. Llevaba las manos muy cuidadas, y su dedo gordo era una breve escultura, la uña de color rosa con un brillo esmaltado.
De repente se tapa un poco más, lleva el cobertor a los hombros y cambia la posición de su cabeza hacia mi lado. Al moverse me toca el hombro con la mano, por debajo de las mantas sus dedos se mueven sobre la piel de mi brazo. Lo interpreto como un gesto casual, inconsciente y sigo leyendo. Pero no puedo negar que ha sido muy agradable, que se me ha erizado la piel a su contacto.
No tardó mucho más tiempo en investigar hasta dónde podía llegar en el juego del descuido. Insertó la mano bajo mi manta, los dedos buscando la cintura...si alguien me toca la cintura estoy perdida. La encontró y comenzó entonces una serie de caricias leves, aunque ya nada de lo que hacía podía confundirse con la casualidad o lo involuntario. Me subió la temperatura y algunas otras cosas adquirieron volumen y humedad. No se detuvo en ningún momento y cuando consiguió cogerme la mano, tan diminuta al lado de la suya, la arrastró sobre su muslo interminable hasta dejarla posada en la entrepierna. Dureza máxima, tamaño king size como nunca antes había palpado (y eso que he bailado con cubanos).
Entonces hizo como que se despertaba, se estiraba y con parsimonia para que me diera tiempo a retirar la mano, se puso de pie, me miró y con un disimulado gesto me indicó la dirección del baño.
Sí vamos, cualquier día me voy yo a follar en un servición de avión cuando lleva más de 4 horas volando: están repugnantes de meados internacionales. Respiré hondo y me enfrasqué en el libro.
Situémonos en un avión, un viaje transoceánico. Tengo debilidad por cierto tipo de hombres (en realidad pueden cambiar en función de no sé exactamente qué): altos, delgados, de pelo rapado y de piel negra. A mi derecha el asiento estaba vacío y la azafata tuvo la gentileza, loado sean todos los celestinos del universo, de decirle al pasajero de atrás que ocupara ese hueco a mi costado. Pareció enfurruñarse, el muy desgraciado, ¡pero si detrás sólo había señores mayores!...y yo estoy de mejor ver que esos fulanos.
Por tanto le miré con distancia y me enfrasqué en mi libro. Él se sentó, estrujando sus larguísimas piernas contra el asiento de delante, y también empezó a manosear su novela policíaca, en inglés.
Nada habría pasado si no fuera por el frío que hace en los malditos aviones. Enseguida abrí el precinto de la manta y me tapé tanto como pude, sacando un par de dedos para sostener el libro. Durante los primeros momentos la gente me miraba con asombro, incluído mi vecino de vuelo, pero a medida que el frío se fue extendiendo no faltó ni una sola manta por sacar. Todos arropaditos... él también, y decidió echar una cabezadita embozado hasta la cintura.
Gracias a eso pude observarle mejor.
Aislado del resto del pasaje en un sopor ligero me asombraba que en unos segundos su cuerpo hubiera conseguido la languidez del sueño, serena y constante que me transmitía, sin poder evitarlo, una intensa y sensual calma. De su cuerpo iba emanando, despacio, su olor personal, que me llegaba a rachas de la respiración. Era limpio, cálido, y agradable. Teníe una piel tersa, con cierto brillo de seda y una tonalidad como de cuero quemado. Llevaba las manos muy cuidadas, y su dedo gordo era una breve escultura, la uña de color rosa con un brillo esmaltado.
De repente se tapa un poco más, lleva el cobertor a los hombros y cambia la posición de su cabeza hacia mi lado. Al moverse me toca el hombro con la mano, por debajo de las mantas sus dedos se mueven sobre la piel de mi brazo. Lo interpreto como un gesto casual, inconsciente y sigo leyendo. Pero no puedo negar que ha sido muy agradable, que se me ha erizado la piel a su contacto.
No tardó mucho más tiempo en investigar hasta dónde podía llegar en el juego del descuido. Insertó la mano bajo mi manta, los dedos buscando la cintura...si alguien me toca la cintura estoy perdida. La encontró y comenzó entonces una serie de caricias leves, aunque ya nada de lo que hacía podía confundirse con la casualidad o lo involuntario. Me subió la temperatura y algunas otras cosas adquirieron volumen y humedad. No se detuvo en ningún momento y cuando consiguió cogerme la mano, tan diminuta al lado de la suya, la arrastró sobre su muslo interminable hasta dejarla posada en la entrepierna. Dureza máxima, tamaño king size como nunca antes había palpado (y eso que he bailado con cubanos).
Entonces hizo como que se despertaba, se estiraba y con parsimonia para que me diera tiempo a retirar la mano, se puso de pie, me miró y con un disimulado gesto me indicó la dirección del baño.
Sí vamos, cualquier día me voy yo a follar en un servición de avión cuando lleva más de 4 horas volando: están repugnantes de meados internacionales. Respiré hondo y me enfrasqué en el libro.
29 junio 2005
la Cita II
Por eso la retuve por las muñecas y le puse las manos contra la pared. No me acerqué, ni la rocé con el cuerpo, me mantuve a distancia, en silencio, observando su agitación y el desconcierto de mi escaso ataque. Metí mi cabeza entre su melena negra y le respiré despacio para ver su reacción, después avancé hacia el cuello, rozándolo con el borde de los labios suavemente, pro el borde de su oreja y debajo de su mandíbula, de ida y vuelta sin detenerme apenas. Le pregunté si yo le gustaba, si sería capaz de llegar conmigo hasta el final. Pero era incapaz de responderme, sólo respiraba con intensidad y movía débilmente la cabeza para firmar su sentencia.
Entonces me fui dejando caer sobre su cuerpo, mis brazos contra los suyos y mi boca abierta acariciando sus mejillas rojas de fuego. Luego le hice notar que mi pecho rozaría el suyo, breve roce seco. Soltándose de mis manos se quitó la camiseta y liberó los enganches del sujetador. Me miró desafiante y yo me retiré sonriéndole con descaro, provocándola para que me arrancara la ropa. Semidesnudas reanudamos las caricias. Me deslicé sobre ella, delicadamente, posando el pezón mío, duro y pequeño, sobre el suyo, grande pero completamente enardecido. El contacto fue eléctrico, y desencadenó un mar de suspiros ahogados, y fui bajando mi talle sobre el suyo, cercando con mis manos su cintura , amasando la base de su espalda hasta las nalgas. Y como ya se movía a ritmo apreté fuerte para que me sintiera, el vientre, las caderas y rebotara en su movimiento oscilante contra mi pubis. Amarradas en ese abrazo nos movíamos con un compás igual, sin desorden, en perfecta armonía trotaban nuestros cuerpos con la pauta urgente de la sangre, del deseo nuevo, sacudido de breves espasmos, apenas la antesala del goce completo. Parecíamos ebrias o drogadas, detenidas en un climax denso que casi nos inmovilizaba, sintiendo y actuando de forma instintiva y desconociendo cuál sería el siguiente paso... pero avanzábamos la una sobre la otra, adivinando con esa telepatía única que establecen sólo los mejores amantes.
No había espacio en ese lugar más que para los dedos, que buscaban nerviosos sus pliegues y los míos, tan distintos. Mojaba mis manos, no sabía si con ella o conmigo y nos chupábamos mutuamente, ansiosas de nuevos sabores. Se reía y le comía la risa. Me callaba y me atacaba sin descanso. Descubríamos que cualquier sensación estaba llena de sorpresas y que el placer podía ser interminable.
Llamaron a la puerta con insistencia. Teníamos que abrir.
(¿continuará?)
Entonces me fui dejando caer sobre su cuerpo, mis brazos contra los suyos y mi boca abierta acariciando sus mejillas rojas de fuego. Luego le hice notar que mi pecho rozaría el suyo, breve roce seco. Soltándose de mis manos se quitó la camiseta y liberó los enganches del sujetador. Me miró desafiante y yo me retiré sonriéndole con descaro, provocándola para que me arrancara la ropa. Semidesnudas reanudamos las caricias. Me deslicé sobre ella, delicadamente, posando el pezón mío, duro y pequeño, sobre el suyo, grande pero completamente enardecido. El contacto fue eléctrico, y desencadenó un mar de suspiros ahogados, y fui bajando mi talle sobre el suyo, cercando con mis manos su cintura , amasando la base de su espalda hasta las nalgas. Y como ya se movía a ritmo apreté fuerte para que me sintiera, el vientre, las caderas y rebotara en su movimiento oscilante contra mi pubis. Amarradas en ese abrazo nos movíamos con un compás igual, sin desorden, en perfecta armonía trotaban nuestros cuerpos con la pauta urgente de la sangre, del deseo nuevo, sacudido de breves espasmos, apenas la antesala del goce completo. Parecíamos ebrias o drogadas, detenidas en un climax denso que casi nos inmovilizaba, sintiendo y actuando de forma instintiva y desconociendo cuál sería el siguiente paso... pero avanzábamos la una sobre la otra, adivinando con esa telepatía única que establecen sólo los mejores amantes.
No había espacio en ese lugar más que para los dedos, que buscaban nerviosos sus pliegues y los míos, tan distintos. Mojaba mis manos, no sabía si con ella o conmigo y nos chupábamos mutuamente, ansiosas de nuevos sabores. Se reía y le comía la risa. Me callaba y me atacaba sin descanso. Descubríamos que cualquier sensación estaba llena de sorpresas y que el placer podía ser interminable.
Llamaron a la puerta con insistencia. Teníamos que abrir.
(¿continuará?)
28 junio 2005
:| Salidas de Emergencia |:
:| Salidas de Emergencia |:La cita (entre Laceci y Luces)
Habíamos quedado en un bar de copas céntrico, no en uno de ambiente. Las dos somos heterosexuales y ésta iba a ser nuestra primera vez, así al menos lo habíamos acordado por el messenger. Quizá demasiado cerebrales ambas controlamos todas las posibilidades, teníamos salidas por si no nos gustábamos, por si nos arrepentíamos o nos daba corte al final.
Ella estaba ya sentada en una de las mesas del fondo, frente a la barra, y yo fui bajando con cuidado los escalones de la entrada. Como llevaba tacones y la iluminación era mala tuve que bajar la cabeza; me gustó el movimiento de mi falda de gasa sobre las rodillas y las piernas lustrosas, depiladas, con un precioso brillo dorado del sol. Eso me dio confianza, así que paré un momento me quedé de pie para que pudiera mirarme entera y le sonreí con calma, segura de mí misma.
Nos dimos un par de besos en la cara y nos quedamos calladas, observándonos en silencio. No está nada mal esta chica con su 100 D de talla de sujetador, parece que las tiene bien puestas y eso que son grandes. Pero no pude ver el resto así que tomé la iniciativa y le dije:
- ¿Llevas ropa interior?-
Pareció titubear en ese momento; su desconcierto me resultó encantador y pensé que ya era mía. Contestó tímidamente que sí, que llevaba unas tangas.
- Pues ya puedes ir al baño y quitártelas. Luego vuelves.
Obediente como una criatura se levantó y mientras caminaba pude observar el movimiento ondulante de su precioso culo, su cintura breve, entallada por una falda demasiado estrecha, igual eso se convertía en un inconveniente.
Cuando volvió estaba más colorada, quizá un poco agitada. No habíamos hablado pero esos síntomas la delataban: yo le había gustado y se excitaba con mi juego.
- Voy a pedir bebidas para las dos a la barra, siéntate ahí en frente, y cuando vuelva ábreme las piernas que yo compruebe desde lejos si es cierto que no llevas la tanga.
No contestó, apenas un murmullo fue su voz, pero me dio la impresión de que asentía. Cada vez estaba más colorada.
Al volverme con las dos copas en la mano tuve que hacer un ejercicio de autocontrol porque ella se había subido la falda hasta las caderas y separando los muslos me mostraba entero un coñito depilado y pequeño. Fue un golpe fuerte a mi deseo, me mojé tanto que algunas gotas empezaron a deslizarse por el interior de los muslos, sin nada que las retuviera porque yo sí vine con la precaución de no llevar braguitas, ni sujetador... lo cual delataba que se me habían puesto las tetas “plin”.
Había un tío junto a la barra que no había perdido detalle de la escena y se vino raudo donde estábamos para proponernos cualquier cosa por estar con las dos. Entonces yo la tomé del brazo y le dije que nos fuéramos al baño para quitarnos de encima a ese pelma. Me siguió mansita como una cordera, temblando un poco. Nos metimos en el baño y cerramos con pestillo. Y allí la obediente, la sumisa, sin mediar palabra se me abrazó y empezó a comerme la boca con verdadera desesperación. Me mordía los labios y me chupaba la lengua atrayéndola dentro de su boca con una succión brutal, y sus manos se habían metido por debajo de mi top presionando mi carne, pellizcando mi espalda, rebuscando mis pechos. Apenas me pude separar cuando la ví con los ojos turbios y gimiendo de deseo...parecía una pantera a punto de atacar.
(continuará mañana sin falta)
Habíamos quedado en un bar de copas céntrico, no en uno de ambiente. Las dos somos heterosexuales y ésta iba a ser nuestra primera vez, así al menos lo habíamos acordado por el messenger. Quizá demasiado cerebrales ambas controlamos todas las posibilidades, teníamos salidas por si no nos gustábamos, por si nos arrepentíamos o nos daba corte al final.
Ella estaba ya sentada en una de las mesas del fondo, frente a la barra, y yo fui bajando con cuidado los escalones de la entrada. Como llevaba tacones y la iluminación era mala tuve que bajar la cabeza; me gustó el movimiento de mi falda de gasa sobre las rodillas y las piernas lustrosas, depiladas, con un precioso brillo dorado del sol. Eso me dio confianza, así que paré un momento me quedé de pie para que pudiera mirarme entera y le sonreí con calma, segura de mí misma.
Nos dimos un par de besos en la cara y nos quedamos calladas, observándonos en silencio. No está nada mal esta chica con su 100 D de talla de sujetador, parece que las tiene bien puestas y eso que son grandes. Pero no pude ver el resto así que tomé la iniciativa y le dije:
- ¿Llevas ropa interior?-
Pareció titubear en ese momento; su desconcierto me resultó encantador y pensé que ya era mía. Contestó tímidamente que sí, que llevaba unas tangas.
- Pues ya puedes ir al baño y quitártelas. Luego vuelves.
Obediente como una criatura se levantó y mientras caminaba pude observar el movimiento ondulante de su precioso culo, su cintura breve, entallada por una falda demasiado estrecha, igual eso se convertía en un inconveniente.
Cuando volvió estaba más colorada, quizá un poco agitada. No habíamos hablado pero esos síntomas la delataban: yo le había gustado y se excitaba con mi juego.
- Voy a pedir bebidas para las dos a la barra, siéntate ahí en frente, y cuando vuelva ábreme las piernas que yo compruebe desde lejos si es cierto que no llevas la tanga.
No contestó, apenas un murmullo fue su voz, pero me dio la impresión de que asentía. Cada vez estaba más colorada.
Al volverme con las dos copas en la mano tuve que hacer un ejercicio de autocontrol porque ella se había subido la falda hasta las caderas y separando los muslos me mostraba entero un coñito depilado y pequeño. Fue un golpe fuerte a mi deseo, me mojé tanto que algunas gotas empezaron a deslizarse por el interior de los muslos, sin nada que las retuviera porque yo sí vine con la precaución de no llevar braguitas, ni sujetador... lo cual delataba que se me habían puesto las tetas “plin”.
Había un tío junto a la barra que no había perdido detalle de la escena y se vino raudo donde estábamos para proponernos cualquier cosa por estar con las dos. Entonces yo la tomé del brazo y le dije que nos fuéramos al baño para quitarnos de encima a ese pelma. Me siguió mansita como una cordera, temblando un poco. Nos metimos en el baño y cerramos con pestillo. Y allí la obediente, la sumisa, sin mediar palabra se me abrazó y empezó a comerme la boca con verdadera desesperación. Me mordía los labios y me chupaba la lengua atrayéndola dentro de su boca con una succión brutal, y sus manos se habían metido por debajo de mi top presionando mi carne, pellizcando mi espalda, rebuscando mis pechos. Apenas me pude separar cuando la ví con los ojos turbios y gimiendo de deseo...parecía una pantera a punto de atacar.
(continuará mañana sin falta)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)